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Testimonios y Mensajes recientes

Adriana García

Chicas solo queria hacerles llegar mi agradecimiento por el esfuerzo, por no bajar los brazos para sacar el libro. En lo personal lo tomé como un homenaje a mis hijos, es recordarlos otra vez más y esa es mi misión ahora, hacer que la gente no los olvide. No se como explicarlo, pero la primera pregunta que se me ocurre cuando veo gente conocida que hace mucho que no veo es "Vos te acordas de mis hijos?, te acordas de la carita?" es una necesidad mia y no se bien porque es (Marilú seguramente lo sabe) De todos modos la respuesta o el motivo de esa necesidad mia no me preocupa. Me hubiera gustado agradecerles y reafirmar el sentido que ustedes le dieron de preventivo, agradecerles el trato que le dieron al tema y a nosotros, y decirles que si bien hablarlo es "pesado" contarselos a ustedes fue un alivio, porque uno percibe que lo esta contando a dos personas receptivas, serias, y protectoras, lo pude hacer con mucha confianza. Muchas gracias por todo.

Un beso enorme

Adriana, mamá de Sebastián y Valentina

Erika

Cuando leí mi testimonio en el libro "Mujeres maltratadas" me pareció que la que hablaba era otra, y no por falta de fidelidad en la transcripción, que fue excelente.

El libro abre con mi historia y cierra con la de Adriana Garcia, en una creciente y aterradora progresión hacia los limites extremos de la violencia y el horror.

Bien, creo que ahora ya podria ubicarme de mitad del libro en adelante y no se que puede deparar el futuro.

Cuando hablé con las autoras, aun creia, con un gran resto de ingenuidad e ilusion, que se podia negociar con Fabian; que se podia comprar la paz; que de alguna manera yo podia detener el conflicto.

Han pasado mas de dos años.Ya no negocio nada. Ya no estoy flaca y bonita, volvi a engordar 30 kilos cuando, en marzo del 2001, mi nene de 4 años conto que el padre abusaba sexualmente de el.

No puedo expresar en palabras la culpa que senti por haberle dado semejante padre. No existen palabras lo suficientemente horrendas para describir la ira, la angustia, la impotencia, la desesperación que se siente.

Las visitas estan suspendidas, pero ignoro hasta cuando podre’ proteger a mi hijo de su padre y de la propria justicia.

Hasta ahora no hice la denuncia penal porque las chances de que lo procesen y lo condenen son muy bajas y la revictimizacion judicial que podria sufrir el niño, es muy alta.

El nene esta bajo tratamiento psicológico y se viene recuperando lentamente pero bien.

Tiene una buena relacion con mi novio, pero toda nuestra vida, nuestro futuro, sigue entrampado en un suspenso paralizante.

No se de donde saco fuerzas para seguir luchando; tal vez, de la convicción de que consentir el abuso, consentir la violencia, implica negar la vida, aceptar la muerte.

Mi experiencia con la violencia y la injusticia me abrio los ojos, me hizo descubrir EL VERDADERO SIGNIFICADO del miedo, la injusticia, la discriminacion de genero; y tambien la solidaridad que generan la amistad y el amor, que recibi de muchas maravillosas personas y que pude dar a su vez a otros.

Sufri, pero creci mucho como persona.

No quise decir que en el libro mi sufrimiento fue menor que el de Adriana, solo que el orden de las historias en cierta forma representaba (aunque no fuera el objetivo de uds.) que el nivel de violencia fisica y de peligrosidad de los victimarios escala hasta el homicidio, y quise subrayar que en cualquier momento podes ser desplazada de esa escala imaginaria de 1 a 10, si 1 es = a "solo" maltrato y 10 es = a muerte.
Este es el 1er gran error de la justicia, no evaluar el riesgo potencial que corremos nosotras y nuestros hijos, ESPECIALMENTE DESPUES DE HABER DEJADO AL VICTIMARIO, y pensar que alguien que maltrata a la madre de sus hijos puede ser un buen padre!.

Fernanda

Chicas las felicito por el trabajo que hicieron, yo estuve en la presentación, seguro me conocen, soy amiga de Erika y quería hacerles llegar mis felicitaciones por el trabajo que realizaron ya que no muchos se comprometen con el tema como lo han hecho ustedes, y para todas la que fuimos víctimas de maltrato por nuestras parejas es de suma importancia que la sociedad comience a abrir los ojos para que la justicia proteja a todas esas mujeres como así también a los niños que muchas veces son víctimas también de mal trato o de abuso sexual (como lo es en el caso de mis hijos y de muchos otros niños marplatenses), por estos mismos sujetos perversos que manipulan a jueces, psiquiatras etc,etc.

Les mando un beso grande Fernanda
Ariana

Hola,

He llegado a vuestra página web navegando por internet, por casualidad. Hace pocos meses que terminé mi terapia por maltrato psicológico. Aún sigo sin creerme cómo fui capaz de protagonizar una historia así; una mujer como yo, joven (25años), con carrera, independiente, que fue educada en la igualdad... Me habían advertido sobre el maltrato, pero pensaba que era algo que ocurría a otras, más tontas o ignorantes. Nunca me hablaron de la trampa del maltrato psicológico.

En estos momentos he superado el mal rato, he dejado ya los antidepresivos, duermo sin tener pesadillas, he vuelto a centrarme, soy yo misma de nuevo, he conseguido volver a disfrutar de la vida, he identificado que el problema no era yo, que había alguien ahí fuera que me había hecho mucho daño sin darme cuenta, y sobre todo; ya no siento esa extraña contradicción de pensar que mi vida a su lado sería un infierno, y aún así, sentir que me muero por estar con él... como quien desea un lento y amargo suicidio. Ya no siento que me esté volviendo loca, he vuelto a tener un control sobre mi vida y mis emociones.

Y sin embargo, el otro día, en la ducha, se me vino por primera vez a la mente una pregunta: Y ahora... qué???. Qué es lo que queda de aquello?? Siento que todo ese sufrimiento fue en vano y sólo me queda el aprendizaje de mi experiencia, para mí misma y vivido en soledad. No siento rencor, sólo me siento distinta, más fuerte y más dura. Entonces pensé: debería escribir mi historia. Una historia así no puede quedar anónima, olvidada en un lugar remoto de mi memoria. Sería feliz si pudiera salir a la calle y gritarla a voces, para que todos me oyeran. Para proclamar que estas cosas ocurren hasta a las mujeres como yo, para que todos supieran qué clase de maltratador es él. Para que no más mujeres quedaran echas polvos, convertidas en unas tontas ingenuas por una sociedad que no las comprende y excusa el comprotamiento de quienes las maltrataron. El maltrato psicológico no se ve, no deja huellas, sólo deja una mujer destrozada psicológicamente. Su fin último no es el asesinato, es provocar el suicicio, verter la responsabilidad de su desgracia en la víctima. Pero hay algo más detrás de todo eso, no es un hecho tan simple como se ve desde fuera, nadie se deja maltratar porque sí. No somos mujeres idiotas.

Bueno, lo cierto es que me da mucha pereza ponerme a escribir, por muchos motivos. Soy ingeniera, no escritora; hay otras miles de cosas más divertidas en las que ocupar mi escaso tiempo libre; y por último, son demasiadas las ideas en mi mente, demasiado complejas e inconexas entre sí como para darles una línea argumental. Pero siento que quiero y debo hacerlo. Es una obligación para conmigo misma y confieso, que aunque lo escribiría a modo anónimo -cambiando lugares, fechas y nombres- ayudaría a recuperar mi honor y mi orgullo perdido, enviarle un borrador del texto: "para que sepas que lo que me hiciste tiene un nombre, para que sepas qué clase de hombre eres y para que sepas que finalmente fui capaz de darme cuenta y DESPERTÉ del infierno que hubiera sido una vida contigo".

Un abrazo y gracias por vuestra labor,


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