Las Crónicas
Erika (41 años)
Erika es una ejecutiva bilingüe. Su formación ni alcanzó para que tomara conciencia del maltrato de que era objeto. Es otra de las tantas mujeres que pensó que a ella no le podía pasar.
Berta (73 años)
Berta llega a una Sala Barrial buscando asesoramiento legal. Dice que sólo quiere conocer sus derechos sin iniciar acción legal: "Yo no quiero molestar a nadie". Pero Berta es una mujer golpeada, y el maltratador a quien desea proteger es su propio hijo.
Patricia (23 años)
La mamá de Patricia es una vecina que está preocupada por su hija quien, desde adolescente, ha sido maltratada por su novio, que hoy es su marido. Quiere saber si hay grupos para familiares que la orienten acerca de cómo ayudarla.
Cristina (52 años)
Las penurias de Cristina arrancan desde una infancia de abandonos, Su casamiento la enfrentó al maltrato propio y de sus hijos, a la miseria y a la vergüenza. La ayuda de su empleadora le permitió salir de esta situación.
Mirta (43 años)
Mirta, pese a ser una mujer segura e independiente, fue instalándose, sin advertirlo, en el sometimiento. Recién al llegar el maltrato físico tomó conciencia de ello.
Marisa (26 años)
Este es un relato de una historia que no se llegó a conocer, y su porqué.
Elena (38 años)
Elena es una profesional de Mar del Plata que emigró a España hace cuatro años. El desarraigo y el sometimiento a un marido que, bajo una apariencia patriarcal, la denigró y humilló en todos sus aspectos, la llevó hasta a abandonar su profesión.
Rosa (47 años)
Maltratada desde el primer día de casada, Rosa estuvo a punto de perder sus embarazos por los golpes recibidos. Es una de las tantas mujeres que continúa viviendo con el marido maltratador, convencida de que está cumpliendo un mandato, en este caso, divino.
Ángela (82 años) Mamá de Nora
La historia de Ángela está contada por Nora, su hija, quien desde muy chica la defendió de su padre. El mandato de la cultura familiar - de esclavitud y sometimiento- se impuso sobre la violencia paterna, que llegó al extremo de provocarle un aborto.
Edith (39 años)
-Denuncialo-dijo la doctora- el que pega una vez sigue pegando.
Anotó en una ficha:" Paciente con embarazo gemelar de veinticuatro semanas. Presenta hematoma en zona periorbitaria con edema palpebral en ojo derecho. Se observa lesión ocular. Se la deriva a oftalmología."
Edith no lo denunció. Él, arrepentido, le prometió que nunca más iba a pasar.
Marta (38 años)
Desde mucho tiempo atrás se había acordado la entrevista. Pero al momento de realizarla. Marta la canceló. Era el primer encuentro que se frustraba desde el miedo.
Beba (24 años)
Beba asiste al grupo de madres del Jardín de Infantes donde concurre su hija de cuatro años. La psocóloga coordinadora del grupo nos dice: "La historia de Beba tiene dos tiempos, como hija y como madre, Ella viene porque sola no puede con su nena. Entre todos la estamos ayudando a ver cómo, sin quererlo, repite su historia."
Victoria (41 años)
Victoria, ya casada con un marido maltratador, revivirá con él las experiencias de su infancia y adolescencia: un padre abusador y la violación por parte de su novio.
Estela (32 años)
Aunque es pleno verano, Estela llega a un centro asistencial con una camisa totalmente cerrada y con las mangas cubriéndole los brazos. Tiene múltiples hematomas en la cara y habla con dificultad por su labio hinchado y partido. Dice: "¿Vió cómo estoy? En el cuerpo es mucho peor. ¿Quiere ver?" Busca un rincón, se baja los pantalones y muestra los moretones y raspaduras de sus piernas.
Mónica (28 años)
Al momento de la escritura, Mónoca estaba detenida acusada de homicidio calificado en grado de tentativa. La secuencia del relato es una reconstrucción de las entrevistas psicodiagnósticas realizadas por la psicóloga a la que ella concurrió por indicación de su abogado.
María Elisa (40 años)
María Elisa se enojó cuando leyó en el diario: "La mujer que asesinó a su marido" Y dijo: "Yo no soy ésa. No quise matarlo. No es lo que yo diga, los jueces me dieron la razón."
Norma (31 años)
El relato de la vida desdichada de Norma, que termina con su asesinato, ha debido ser reconstruido en base a testimonios de allegados y a las noticias de los periódicos de la época.
Adriana, la mamá de Sebastián y Valentina (39 años)
Adriana García, maestra de hipoacúsicos, perdió a sus hijos de 5 y 3 años, asesinados por el propio padre como venganza ante el planteamiento de la separación, debido a su violencia. Pese a los reiterados pedidos de intervención judicial, esta vez su especialidad no pudo con la sordera de la Justicia.